La mayoría de las cirugías se realizan a niños de entre 4/7 años, edad en que la oreja está casi formada ya que adquiere el tamaño que tendrá de adulto y porque es la época en que puede acarrear trastornos psicológicos pues los compañeros de la escuela los estigmatizan con juegos y apodos. Generalmente se realiza cuando el niño lo estime necesario y se lo comenta a los padres por molestias de sus compañeros del colegio, por lo cual el niño estará más colaborador y contento con los resultados. De preferencia debe programarse en período vacacional, ya que deberá guardar reposo en casa al menos durante 1 semana.
La cirugía tiene una duración aproximada de 1 hora y la técnica empleada depende de la patología de cada paciente. La incisión se realiza detrás de la oreja, para esculpir los cartílagos, resecando una elipse de piel en ocasiones, para darle buena forma, reducir el tamaño y llevar la oreja hacia atrás en una posición más anatómica y armoniosa.
Algunos puntos son reabsorbibles y quedan de manera permanente; los de la piel se retiran a la semana. La cicatriz queda invisible detrás de la oreja en el surco formado por ésta y el cráneo.
Posteriormente portará una especie de diadema o banda elástica durante las horas de la noche otras 2 semanas para ayudar a desinflamar y mantener la forma. Evitar el sol, el calor excesivo, las actividades extenuantes y los traumatismos que le puedan lastimar durante 1 mes


